¿Nadar reduce la presión arterial?
Nadar y el ejercicio acuático reducen la presión arterial entre 4 y 9 mmHg en ensayos, con mayores descensos en personas con hipertensión.
Publicado en octubre de 2026
Respuesta breve
Sí. Natación y ejercicio acuático bajan la presión 4-9 mmHg, más en hipertensos. Evidencia limitada: ensayos cortos, y la presión es un marcador, no infartos o ictus. Grado de evidencia C (Limitada). Los metaanálisis de ensayos aleatorizados y varios ensayos individuales concuerdan en que la presión arterial disminuye; comienza en A, se degrada a B porque la presión arterial es un marcador sustituto (no ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares) y a C por inconsistencia (heterogeneidad sistólica, ningún efecto sistólico significativo en la prehipertensión y un ensayo en el que la natación elevó la presión en comparación con caminar).
Ideas clave
- En una revisión de 2018 de 14 ensayos con 452 personas, el ejercicio acuático regular redujo la presión arterial sistólica en 8,4 mmHg y la diastólica en 3,3 mmHg en promedio [1].
- Un ensayo de natación de 12 semanas en 43 adultos mayores de 50 años redujo la presión sistólica casual de 131 a 122 mmHg [2]; un ensayo de 20 semanas en 100 mujeres posmenopáusicas con hipertensión en etapa 2 redujo ambas lecturas en 9 mmHg [3].
- Después de una sola sesión de ejercicio acuático de 45 minutos, mujeres mayores con hipertensión tuvieron lecturas aproximadamente 5 mmHg más bajas durante 21 horas que después de una sesión en tierra [4].
- Un ensayo de 6 meses encontró lo contrario para mujeres mayores con presión normal: la natación elevó la presión sistólica entre 4 y 6 mmHg en comparación con caminar [5].
- Estudios de cohortes agrupados vinculan la natación con un riesgo 24% menor de muerte prematura, pero un gran análisis de 2026 de dos cohortes no encontró tal vínculo [6][7].
La versión corta
Nadar y otros ejercicios acuáticos pueden reducir la presión arterial. En una revisión de 14 ensayos con 452 personas, el ejercicio acuático regular redujo la presión sistólica en 8,4 mmHg y la diastólica en 3,3 mmHg en promedio [1]. Los ensayos en personas que ya tienen presión arterial alta encontraron descensos de aproximadamente 4 a 9 mmHg [2][3][8], y los descensos sistólicos parecen similares a los del ejercicio en tierra como caminar o andar en bicicleta [9][10]. La evidencia es Grado C: los ensayos fueron cortos, un ensayo grande encontró que la natación elevó la presión en comparación con caminar en mujeres mayores con presión normal [5], y ningún ensayo midió ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares [1].
Qué muestran los estudios
Evidencia agrupada. Un metaanálisis de 2018 agrupó 14 ensayos aleatorizados con 452 adultos que realizaron ejercicio acuático o ningún ejercicio; la presión sistólica disminuyó en 8,4 mmHg y la diastólica en 3,3 mmHg en promedio, con descensos significativos en personas con presión arterial alta y en programas que no eran solo de natación [1]. Un segundo metaanálisis de 2018 examinó el entrenamiento acuático vertical (aeróbicos acuáticos y similares, no natación) y encontró una presión sistólica y diastólica más baja que sin entrenamiento; el descenso sistólico fue significativo en personas con presión arterial alta pero no en prehipertensión, y los resultados sistólicos fueron similares al entrenamiento en tierra [9]. En un metaanálisis en red de 2026 de 74 ensayos en mujeres mayormente posmenopáusicas, el ejercicio acuático produjo los mayores descensos estimados (sistólica 11,6 mmHg, diastólica 7,7 mmHg), pero esa estimación provino de solo tres brazos de estudio y los autores lo califican de exploratorio [11]. En adultos con diabetes tipo 2, un metaanálisis de 2023 de 12 estudios encontró que la presión arterial era 5,55 mmHg (sistólica) y 4,99 mmHg (diastólica) más baja después del entrenamiento acuático [12].
Ensayos de natación. En un ensayo de 12 semanas, 43 adultos mayores de 50 años con prehipertensión o hipertensión en etapa 1 nadaron de tres a cuatro veces por semana; la presión sistólica casual disminuyó de 131 a 122 mmHg, las lecturas diurnas y centrales también disminuyeron, y una medida de flexibilidad arterial mejoró en un 21% [2]. En un ensayo de 20 semanas con 100 mujeres posmenopáusicas con hipertensión en etapa 2, la presión sistólica y diastólica disminuyeron cada una en 9 mmHg más que en el grupo de control, junto con una disminución de la rigidez arterial [3]. Un ensayo de 12 semanas en 52 mujeres posmenopáusicas con hipertensión encontró que la presión sistólica disminuyó de 136 a 124 mmHg con aeróbicos acuáticos —aproximadamente lo mismo que el grupo de entrenamiento en tierra—, mientras que el grupo de control no cambió [10]. En 62 mujeres con hipertensión leve, 15 semanas de natación a intervalos o natación constante más prolongada redujeron la presión sistólica en 6 y 4 mmHg [8]. En pacientes con osteoartritis, 12 semanas de natación mejoraron la función arterial al menos tanto como el ciclismo [13].
Después de una sola sesión. En 24 mujeres mayores con hipertensión, una sesión de ejercicio acuático de 45 minutos dejó la presión aproximadamente 5 mmHg más baja durante las siguientes 21 horas que una sesión en tierra [4]. Un análisis agrupado de cuatro ensayos pequeños no encontró diferencias en el promedio de 24 horas en comparación con el ejercicio en tierra, pero la presión sistólica nocturna fue 8,6 mmHg más baja después del ejercicio acuático [14].
Más allá de la presión arterial. Estudios de cohortes agrupados vinculan la natación con un riesgo 24% menor de morir durante el seguimiento [6]. Un análisis de 2026 de dos grandes cohortes (aproximadamente 111.000 personas) encontró que la natación fue la única actividad sin vínculo con tasas de mortalidad más bajas [7], mientras que otra gran cohorte encontró solo un vínculo pequeño [15]. El entrenamiento acuático también redujo la HbA1c, una medida del azúcar en sangre promedio, en un 0,62% en 12 estudios en diabetes tipo 2 [12].
Los matices
Quién se beneficia más. Los descensos son más claros en personas que ya tienen presión arterial alta [1][9]. En personas con presión normal o ligeramente elevada, el panorama es más débil: un metaanálisis no encontró un efecto sistólico significativo en la prehipertensión [9], y un ensayo de 6 meses en 116 mujeres mayores con presión normal encontró que la natación elevó la presión sistólica entre 4 y 6 mmHg en comparación con caminar [5].
Dosis utilizadas en los ensayos. Las sesiones duraron de 45 a 60 minutos, tres o cuatro días a la semana, durante 12 a 20 semanas; la natación a intervalos funcionó tan bien como la natación constante más prolongada [4][8][3]. Una sesión de ejercicio acuático redujo la presión durante la mayor parte del día siguiente [4].
Seguridad. Las personas en los ensayos de presión arterial continuaron tomando sus medicamentos [10]. Los adultos con enfermedades cardíacas distintas de la presión arterial alta no se incluyeron en la revisión principal del entrenamiento acuático, por lo que las personas con una afección cardíaca deben consultar a un médico primero [9]. En casos raros, los nadadores en aguas abiertas y de competición desarrollan líquido en los pulmones (edema pulmonar inducido por la natación); una revisión de informes de triatlón situó la tasa por debajo del 1,5% y enumeró el agua fría y los trajes de neopreno ajustados entre los desencadenantes [16]. El ejercicio acuático pareció seguro en el embarazo: en un ensayo con 320 mujeres embarazadas, las que hicieron ejercicio no tuvieron más complicaciones que la atención habitual [17], y una revisión de 10 ensayos con 1.949 mujeres no encontró diferencias en el peso al nacer, las puntuaciones de Apgar o el parto prematuro [18]. La página de Natación tiene la lista completa de seguridad.
Qué significa para ti
Los descensos sistólicos de aproximadamente 4 a 9 mmHg son similares a los que produce el ejercicio en tierra, y el agua soporta tu peso, lo que es adecuado para adultos mayores y personas con articulaciones dolorosas [10][2][13]. Sin embargo, la presión arterial es un marcador: ningún ensayo aquí midió ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, por lo que no se ha probado si la natación los previene [1]. Los ensayos mantuvieron a las personas con sus medicamentos habituales para la presión arterial, y los descensos ocurrieron además de eso [10]. Si tienes una afección cardíaca o presión arterial alta no controlada, habla con un médico antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios [9].
Profundiza
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Referencias
- The effect of regular aquatic exercise on blood pressure: A meta-analysis of randomized controlled trials.. Eur J Prev Cardiol, 2018.
- Effects of swimming training on blood pressure and vascular function in adults >50 years of age.. Am J Cardiol, 2012.
- The effects of swimming training on arterial function, muscular strength, and cardiorespiratory capacity in postmenopausal women with stage 2 hypertension.. Menopause, 2018.
- Postexercise Hypotension After Aquatic Exercise in Older Women With Hypertension: A Randomized Crossover Clinical Trial.. Am J Hypertens, 2018.
- Blood pressure rise with swimming versus walking in older women: the Sedentary Women Exercise Adherence Trial 2 (SWEAT 2).. J Hypertens, 2006.
- Health Benefits of Different Sports: a Systematic Review and Meta-Analysis of Longitudinal and Intervention Studies Including 2.6 Million Adult Participants.. Sports Med Open, 2024.
- Physical activity types, variety, and mortality: results from two prospective cohort studies.. BMJ Med, 2026.
- High-intensity intermittent swimming improves cardiovascular health status for women with mild hypertension.. Biomed Res Int, 2014.
- Aquatic Training in Upright Position as an Alternative to Improve Blood Pressure in Adults and Elderly: A Systematic Review and Meta-Analysis.. Sports Med, 2018.
- Aquatic exercise is as effective as dry land training to blood pressure reduction in postmenopausal hypertensive women.. Physiother Res Int, 2014.
- Exercise dose and modality for blood pressure reduction in predominantly postmenopausal women: a dose-response network meta-analysis.. Front Med (Lausanne), 2026.
- Aquatic training improves HbA1c, blood pressure and functional outcomes of patients with type 2 diabetes: A systematic review with meta-analysis.. Diabetes Res Clin Pract, 2023.
- Effects of Swimming and Cycling Exercise Intervention on Vascular Function in Patients With Osteoarthritis.. Am J Cardiol, 2016.
- Effects of Aquatic Exercise in Post-exercise Hypotension: A Systematic Review and Meta-Analysis.. Front Physiol, 2022.
- Association of Leisure Time Physical Activity Types and Risks of All-Cause, Cardiovascular, and Cancer Mortality Among Older Adults.. JAMA Netw Open, 2022.
- Swimming-induced pulmonary oedema in triathletes: A narrative review of epidemiology, risk factors and prevention.. Sports Med Health Sci, 2026.
- Effect of aerobic water exercise during pregnancy on epidural use and pain: A multi-centre, randomised, controlled trial.. Midwifery, 2021.
- Influence of prenatal aquatic activities on fetal outcomes and maternal physical and mental outcomes: a systematic review and meta-analysis.. BMC Pregnancy Childbirth, 2024.