¿Son malos los aceites de semillas? Lo que dicen los estudios
Usar aceites de semillas en vez de mantequilla baja el colesterol LDL y los infartos en ensayos. Los estudios no hallan daño ni aumento de inflamación.
Publicado en octubre de 2026
Respuesta breve
La alarma no tiene base: no suben el riesgo cardíaco y sustituir grasas saturadas con ellos baja el colesterol LDL y, a largo plazo, los infartos e ictus. Los beneficios son más claros en personas con mayor riesgo cardiovascular. Grado de evidencia B (Moderada). Análisis agrupados de 8-19 ensayos aleatorizados más amplios análisis de cohortes sobre ácido linoleico; rebajada por inconsistencia entre revisiones (los ensayos específicos de omega-6 muestran escaso beneficio en eventos) y riesgo de sesgo en los ensayos antiguos.
Ideas clave
- Sustituir grasas saturadas por poliinsaturadas redujo los infartos y las muertes por cardiopatía en un 19% en 8 ensayos a largo plazo con 13,614 personas [1].
- Cambiar grasas saturadas por poliinsaturadas redujo el colesterol LDL en unos 10 mg/dL en 24 ensayos controlados de alimentación [2].
- Los ensayos que aumentaron las grasas omega-6 no hallaron incremento en muertes o eventos cardíacos y posiblemente menos infartos; la revisión calificó esa evidencia de baja calidad [3].
- La afirmación sobre la inflamación no se sostuvo: dos revisiones de ensayos aleatorizados no hallaron aumento de PCR, IL-6 u otros marcadores inflamatorios [4].
- Dos reanálisis de ensayos de las décadas de 1960 y 70 no hallaron beneficio en mortalidad y sí posible perjuicio con dietas basadas en aceites ricos en ácido linoleico [5][6].
La versión corta
Los aceites de semillas —canola, soja, girasol, maíz, cártamo y aceites de cocina similares ricos en grasas omega-6— han sido culpados de enfermedades cardíacas en las redes sociales [7]. La evidencia en humanos no respalda esa preocupación: cuando estos aceites sustituyen a las grasas saturadas como la mantequilla o la manteca de cerdo, el colesterol LDL («malo») disminuye y los ensayos a largo plazo muestran menos infartos e ictus [2][8][1]. Amplios estudios también asocian niveles más altos de ácido linoleico, la principal grasa de los aceites de semillas, con una menor incidencia de cardiopatías y muertes [9].
Qué muestran los estudios
Colesterol LDL. En ensayos controlados de alimentación, cambiar grasas saturadas por poliinsaturadas reduce el colesterol LDL [2]. Un metaanálisis de 2025 de 24 ensayos con 1,011 adultos halló que las dietas ricas en grasas poliinsaturadas redujeron el LDL en unos 10 mg/dL de media, y en unos 16 mg/dL cuando las dietas diferían de verdad en grasas saturadas [2]. Un metaanálisis de 2026 de 53 ensayos (1,690 personas) halló que las dietas con alto contenido poliinsaturado también superaron a las dietas ricas en monoinsaturadas (estilo «aceite de oliva») en cuanto a LDL —en unos 3 mg/dL [10].
Infartos e ictus. Los ensayos a largo plazo que sustituyeron grasas saturadas por aceites insaturados hallaron menos problemas cardíacos. Una revisión Cochrane de 2020 de 15 ensayos aleatorizados con unas 59,000 personas halló que reducir las grasas saturadas recortó los eventos cardiovasculares combinados en un 21% (razón de riesgo 0.79) a lo largo de dos años o más; los ensayos que más redujeron el colesterol observaron la mayor disminución [8]. Un metaanálisis previo de 8 ensayos (13,614 personas) halló que sustituir grasas saturadas por poliinsaturadas redujo los infartos y las muertes por cardiopatía en un 19% (RR 0.81) [1]. Una revisión de 2026 de 17 ensayos (66,337 personas) halló que la reducción de infartos de miocardio no mortales fue más clara cuando las grasas saturadas se reemplazaron por grasas poliinsaturadas (RR 0.75), con beneficios significativos sobre todo en personas con mayor riesgo cardíaco [11].
Aumento específico de omega-6. La revisión Cochrane de 19 ensayos que aumentaron las grasas omega-6 (6,461 personas, de uno a ocho años) no halló incremento en las muertes (RR 1.00) ni en los eventos cardiovasculares (RR 0.97), una posible reducción de infartos (RR 0.88) y una pequeña disminución del colesterol total (0.33 mmol/L) [3].
Estudios amplios. Los datos agrupados de 30 estudios con 68,659 personas hallaron que niveles más altos de ácido linoleico en sangre o tejidos se asociaron con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular (HR 0.93), muerte cardiovascular (HR 0.78) e ictus (HR 0.88) [9]. Un análisis de 38 estudios (811,069 personas) halló que una mayor ingesta o niveles de ácido linoleico se correspondieron con una mortalidad por todas las causas un 13% menor y una mortalidad cardiovascular y por cáncer aproximadamente entre un 11-13% menor [12]. En el estudio PURE de 135,335 personas, una mayor ingesta de grasas poliinsaturadas se asoció con una mortalidad total un 20% menor (HR 0.80) [13]. Estos estudios son observacionales: pueden mostrar asociaciones, no causas y efectos.
Inflamación. La afirmación de que los aceites de semillas provocan inflamación no se sostiene en los ensayos. Un metaanálisis de 30 ensayos (1,377 personas) no halló cambios significativos en la proteína C reactiva, IL-6, TNF u otros marcadores inflamatorios al aumentar la ingesta de ácido linoleico; solo se sugirió un aumento de PCR en las personas cuya ingesta subió más [4]. Una revisión previa de 15 ensayos halló lo mismo [14]. Una revisión de 2026 de toda la controversia concluyó que las afirmaciones sobre inflamación, estrés oxidativo y subproductos nocivos del procesamiento carecen de base científica [7].
De dónde vienen las dudas. Dos reanálisis de ensayos antiguos constituyen el principal contrapeso. En el Sydney Diet Heart Study, 458 hombres que habían sufrido recientemente un infarto tuvieron tasas de mortalidad más altas cuando se sustituyó su grasa saturada por aceite de cártamo: un 17.6% falleció frente al 11.8% de los controles [5]. Datos recuperados del Minnesota Coronary Experiment (9,423 personas) encontraron que el colesterol bajó con la dieta de aceite de maíz, pero las muertes no lo hicieron [6]. Un metaanálisis que clasificó los ensayos según el tipo de grasa poliinsaturada observó que las dietas exclusivas de omega-6 no redujeron los infartos ni las muertes cardíacas (RR 1.13) [15]. La propia conclusión de Cochrane fue más cautelosa de lo que sugieren las cifras agrupadas: no halló pruebas de que aumentar la ingesta de omega-6 reduzca desenlaces cardiovasculares aparte de los infartos [3].
Los matices
Los beneficios no son los mismos para todo el mundo. La revisión de 2026 halló escaso beneficio clínicamente relevante en cinco años en personas con bajo riesgo cardíaco, y reducciones más claras de infartos en personas con mayor riesgo [11]. El mismo conjunto de ensayos no pudo demostrar que sustituir grasas saturadas por grasas poliinsaturadas funcionara mejor que sustituirlas por alimentos ricos en carbohidratos [8] —el beneficio proviene de a qué sustituyen los aceites de semillas [1].
Más allá del corazón, una revisión paraguas de 150 artículos de cohortes asoció un mayor consumo de omega-6 con un menor riesgo global de cáncer, pero con mayores riesgos de cáncer de ovario y endometrio —un panorama mixto a partir de datos observacionales que no pueden demostrar causalidad [16].
Seguridad: los ensayos que aumentaron las grasas omega-6 durante hasta ocho años no comunicaron un incremento de eventos adversos graves [3]. Las personas con alergia grave a la soja o al cacahuete deben consultar a un médico sobre aceites específicos, ya que trazas de proteínas pueden sobrevivir al refinado en algunos productos [17]. Freír repetidamente a altas temperaturas con aceites poliinsaturados genera productos de oxidación; la mayor parte de la preocupación procede de estudios de laboratorio y en animales, y aún faltan ensayos en humanos [18]. La página del tema aceites de semillas contiene todos los detalles de seguridad.
Qué significa para ti
Si estás eligiendo con qué untar, aliñar o cocinar, los ensayos sitúan a los aceites de semillas por delante de la mantequilla y la manteca para el colesterol y el riesgo cardíaco cuando ocupan el lugar de esas grasas saturadas [2][8]. Si tu riesgo cardíaco es alto —ya padeces una enfermedad cardíaca o varios factores de riesgo—, ese cambio parece más conveniente que para alguien con riesgo bajo [11]. En los ensayos, el beneficio derivó de que los aceites de semillas sustituyeron a las grasas saturadas, y las dietas más ricas en poliinsaturadas no aumentaron las muertes ni los infartos [1][3].
Profundiza
- Aceites de semillas — Los aceites de semillas como el de canola, soja, girasol y maíz son ricos en ácido linoleico omega-6.
Referencias
- Effects on coronary heart disease of increasing polyunsaturated fat in place of saturated fat: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.. PLoS Med, 2010.
- Dietary Polyunsaturated to Saturated Fatty Acid Ratio as an Indicator for LDL Cholesterol Response: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Clinical Trials.. Adv Nutr, 2025.
- Omega-6 fats for the primary and secondary prevention of cardiovascular disease.. Cochrane Database Syst Rev, 2018.
- Dietary linoleic acid intake and blood inflammatory markers: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.. Food Funct, 2017.
- Use of dietary linoleic acid for secondary prevention of coronary heart disease and death: evaluation of recovered data from the Sydney Diet Heart Study and updated meta-analysis.. BMJ, 2013.
- Re-evaluation of the traditional diet-heart hypothesis: analysis of recovered data from Minnesota Coronary Experiment (1968-73).. BMJ, 2016.
- Concerns about the health effects of industrially produced seed oils are without scientific foundation: a scoping narrative review of the clinical and observational evidence.. Crit Rev Food Sci Nutr, 2026.
- Reduction in saturated fat intake for cardiovascular disease.. Cochrane Database Syst Rev, 2020.
- Biomarkers of Dietary Omega-6 Fatty Acids and Incident Cardiovascular Disease and Mortality.. Circulation, 2019.
- Comparison of blood lipid responses to high polyunsaturated fatty acid compared with high monounsaturated fatty acid dietary interventions: a systematic review and meta-analysis.. Am J Clin Nutr, 2026.
- Effect of Interventions Aimed at Reducing or Modifying Saturated Fat Intake on Cholesterol, Mortality, and Major Cardiovascular Events : A Risk Stratified Systematic Review of Randomized Trials.. Ann Intern Med, 2026.
- Dietary intake and biomarkers of linoleic acid and mortality: systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies.. Am J Clin Nutr, 2020.
- Associations of fats and carbohydrate intake with cardiovascular disease and mortality in 18 countries from five continents (PURE): a prospective cohort study.. Lancet, 2017.
- Effect of dietary linoleic acid on markers of inflammation in healthy persons: a systematic review of randomized controlled trials.. J Acad Nutr Diet, 2012.
- n-6 fatty acid-specific and mixed polyunsaturate dietary interventions have different effects on CHD risk: a meta-analysis of randomised controlled trials.. Br J Nutr, 2010.
- Dietary and circulating omega-6 fatty acids and their impact on cardiovascular disease, cancer risk, and mortality: a global meta-analysis of 150 cohorts and meta-regression.. J Transl Med, 2025.
- Analytic investigations on protein content in refined seed oils: implications in food allergy.. Food Chem Toxicol, 2008.
- Potential Adverse Public Health Effects Afforded by the Ingestion of Dietary Lipid Oxidation Product Toxins: Significance of Fried Food Sources.. Nutrients, 2020.